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Dientes conúlidos de cocodrilo, función exclusiva de ataque y muerte.

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Dientes secodontos, a la izquierda de tiburón prehistórico y a la derecha de tiburón blanco contemporáneo.

Durante un ataque el tiburón puede perder múltiples dientes, sin embargo éstos resultan rápidamente reemplazados por los que se están generando debajo de él. En la imagen pueden verse las líneas de dientes erupcionando hacia la superficie y verticalizarse para convertirse en dientes cortantes, mientras guardan esa posición, evitan que el trozo de carne arrancado a la víctima pueda salir hacia del ocico de la bestia.

Continuando con nuestra descripción sobre historia de la odontología, hemos visto la importancia que tiene la dentadura en el desarrollo conductual de las civilizaciones y aún en la actualidad los varones se hacen colgar del cuello dientes de diferentes animales caracterizados por su fiereza (dientes de tiburón, de jabalí, tigre, etc.), ésto desde el punto de vista psicológico es una reafirmación de poder ante la incapacidad de manifestarlo de "motu propio" y es una mensaje al medio ambiente: "Mira, yo no tengo la fiereza ni la virilidad suficiente, pero aquí tengo un amuleto para que me temas. . " Son pues verdaderos fetiches.

 

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El diente de lobo era particularmente estimado por sus virtudes mágicas; en el mundo anglosajón (no sólo en Inglaterra, sino en los Estados Unidos de Norteamérica) se llevaba uno para prevenir el dolor de muelas, ahora debido a la dificultal de procurarse dientes de lobo, hay conformarse con uno de tejón.  En Europa el amuleto correspondiente era el diente de caballo, pues se daba por hecho que el portar uno protegía contra el dolor de muelas. Antiguamente el diente de lobo tenía un uso diferente, se les hacía pender del cuello de los niños para que no tuviesen miedo. Por esta razón a las brujas se les consideraba no con dientes humanos, sino con dientes de lobo. Los estdios antropológicos han sido más que elocuentes, en grutas de la antigua palestina se han encontrado 5 maxilares con una antigüedad de 150,000 a 200,000 años, a estos maxilares superiores, se les extrajeron en vida uno o dos incisivos. Las mutilaciones en estos craneos corresponden a prácticas ceremoniales que se llevan a cabo todavía en la actualidad entre muchas tribus de Africa y del centro de Australia.

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En los ritos de iniciación de los muchachos llegados a la pubertad (la transición biológica más importante en la vida humana) se les circuncida o se les saca con violencia uno de los dientes anteriores. Esta alternativa demuestra que el acto de extraer el diente no tiene el propósito de probar el valor y el estoicismo del joven iniciado que entre en la sociedad de los adultos, sino que se trata de una castración simbólica. Esta teoría se encuentra ampliamente documentada por el investigador Teodoro Reik y cols. Por lo demás, la separación del muchacho púber de su madre, se representa con la ablación de una parte de su cuerpo, en este caso de un diente.  En el caso de los antiquísimos cráneos mutilados en Palestina, prueban, por una parte la existencia de un deseo (y por ambivalencia, miedo) de castración en los primeros albores de la civilización; por otra parte muestran la sombrosa uniformidad de ciertos actos simbólicos de épocas arcaicas hasta nuestros días.  El homo sapiens sapiens desde el punto de vista anatómico lo encontramos desprovisto de pelo casi en su totalidad, con un aparato masticatorio en franca vía de desaparición, lo cual por otra parte muestra una tendencia a la cerebrización franca. Aunque desde el punto de vista científico este animal no debe ser estudiado por antropólogos, sino por psiquiatras.

Este video es interesante sobre todo para ortodoncistas y rehabilitadores y en general a todos los practicantes de la odontología. 90 megas.

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